¿QUÉ SUCEDE CUANDO CAEMOS DE ALTURA?

En peligros de altura

Imaginemos que estamos trabajando a 1,8 metros de altura, haciendo mantenimiento sobre una máquina, sin barandas de protección y, como consideramos que estamos a poca altura, no utilizamos elementos de protección personal (EPP). Mientras apretamos un perno que se encuentra en el borde de la máquina, resbalamos, perdemos el equilibrio y caemos al vacío (movimiento).

En una fracción de segundo, experimentamos una caída libre, nuestro cuerpo adquiere velocidad conforme caemos por la fuerza de gravedad, y nos precipitamos de forma acelerada contra el suelo.

Como la caída no es premeditada, no es similar a caer al agua desde un trampolín o saltando desde un muro, por lo tanto, no tenemos control, ni podemos coordinar nuestros movimientos. A esta altura, transcurre sólo medio segundo hasta que impactemos contra el suelo.

La trayectoria que adquiere el cuerpo es impredecible. Si hubiera objetos en el trayecto de la caída, impactaríamos contra ellos. Si otro fuera el caso, la fuerza del golpe también depende de la velocidad que exista al inicio de la caída, por ejemplo, si hubiera antes un desplazamiento horizontal.

Por lo tanto, como no tenemos tiempo de reaccionar y toda la energía acumulada durante la caída debe liberarse y aboserverse, el suelo, que por su rigidez, no absorberá la energía, provocará que nuestro cuerpo, a través de su deformación, sea el que la libere a expensas de graves daños (concepto físico: choque inelástico).

Cambiemos sólo un factor en la hipotética situación. Ahora llevamos un EPP para trabajo en alturas, compuesto de elemento prensor del cuerpo (arnés de cuerpo completo), elemento de amarre, absorvedor de energía y conexión a un anclaje debidamente elegido y posicionado (veri figura 3: cálculo de la distancia de caída). El elemento de amarre está conectado a la argolla en D que tiene el arnés en su parte dorsal. Como antes, estamos apretando el perno en el borde de la máquina y resbalamos perdiendo el equilibrio, cayendo al vacío.

Esta vez, a los 50 centímetros de caída, se activa el amortiguador iniciando el frenado del cuerpo a través del arnés. Sólo ha transcurrido 1/3 de segundo y la energía acumulada es menor pues la distancia recorrida es menor y se aplica al cuerpo en los lugares adecuados en que se ha colocado el arnés. La argolla en D de la espalda del arnés reparte y aplica las fuerzas de frenado sobre los huesos y músculos del trasero. Durante esta fase se llega a la parada completa y el amortiguador absorbe la energía de caída transmitiéndola al cuerpo a un nivel considerado generalmente tolerable.

En la posición de parada, el arnés nos mantiene en suspensión, hasta que podemos autoliberarnos o recibir ayuda. Durante este tiempo la masa corporal es soportada por el sistema anticaída y no ha sufrido ningún traumatismo (Ver más adelante: Suspensión de una caída).

A pesar que los resultados en ambos casos son completamente diferentes, los principios se rigen por las mismas leyes naturales, que describiremos a continuación.

Fuente: https://trabajoenalturas.wordpress.com/por-que-protegernos/

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